La campaña “La violencia se aprende” es un proyecto de concienciación sobre las distintas situaciones de violencia vividas desde la infancia en el seno familiar: violencia física, psicológica, negligencia, abuso sexual, y especialmente, destacar la violencia vicaria ejercida hacia los menores de edad, al visibilizar éstos la violencia de género en el marco de las relaciones afectivas y la familia.

Los objetivos de la campaña

Prevenir el desarrollo de conductas violentas en las relaciones afectivas y más en concreto, en la familia, especialmente la violencia de género, para evitar las consecuencias en el desarrollo y bienestar de los/as menores de edad que son, con frecuencia, graves, llegando éstos a normalizar la violencia y ejercerla posteriormente ya sea contra sus compañeros de clase o sus padres en la infancia, sus futuras parejas o hijos, o a sufrirla.

Que los/as propios menores de edad puedan reconocer las situaciones de violencia y creen conciencia de la diferencia entre un vínculo afectivo sano y uno dañino, para que sean capaces de buscar una vía de ayuda y apoyo ante estas situaciones.

La violencia se aprende principalmente por observación e imitación.

Una vez superado el impacto emocional que de manera natural produce, pasa a verse como normal en las relaciones. Proteger a nuestros niños y niñas está en nuestras manos, promoviendo una educación libre de violencia en general, y de Violencia de Género en particular.

El chantaje emocional hacia los/as peques puede dar lugar a ansiedad y miedo al abandono o a no ser querido/a, limitando sus posibilidades de desarrollo personal y convirtiéndose en un factor de riesgo para ejercer o sufrir la Violencia de Género.

Recurrimos a la violencia cuando se nos acaban las razones. La agresión física o verbal no es una solución y siempre es una muestra de debilidad por parte de quien la utiliza. La disciplina hacia los niños y niñas no ha de valerse de la violencia. Una forma de prevenir la Violencia de Género es resolver los conflictos en casa sin usar la violencia, de esta forma niñas y niños aprenderán a reconocerla y a no utilizarla.

Los monstruos representan los miedos infantiles. Para muchos niños y niñas la realidad que les toca vivir es más terrorífica que la de su imaginación. El abuso sexual a la infancia, así como la violencia sexual en el contexto de pareja (Violencia de Género), dañan la parte más íntima de la persona, haciéndola más vulnerable a sufrir desajustes psicológicos.

La violencia psicológica es quizás la menos visible. En el ámbito de la Violencia de Género, presenciarla provoca miedo, ansiedad e inseguridad. Llegar a pensar que es una forma de comunicación legítima dentro de las relaciones afectivas puede conducir a reproducirla.

Las descalificaciones hacia los/as menores aumentan su inseguridad en el vínculo con los adultos generando sentimientos de desconfianza, no valía, desánimo, culpa o rabia: una carga que alimenta el germen de la Violencia de Género.

+ posts

Dejar respuesta

Deja tu comentario aquí...
Nombre