hábitos

Pues parece que ya está aquí septiembre y hemos dejado atrás el verano y el buen tiempo. Septiembre, para muchos, es el comienzo de un nuevo año. Comienza un nuevo curso con nuevos proyectos o retomando los que se vieron parados por la temporada estival.

Así que, al igual que enero, septiembre comienza con nuevos propósitos y retomando o replanteando objetivos. Por tanto, intentamos volver a las rutinas y a los hábitos, de forma que ponemos un poco de orden al caos que provoca el verano.

Los hábitos son esenciales para el orden y para conseguir el cambio que queremos. Porque está claro que si queremos llegar a alcanzar nuestras metas, tendremos que cambiar lo que estamos haciendo. Y los hábitos son el mejor vehículo para transitar ese cambio.

¿Qué es un hábito?

Un hábito es el resultado de una acción que repetimos frecuentemente y de forma automática. Son todas esas acciones que realizamos de forma mecánica porque ya las hemos repetido el suficiente número de veces como para que queden grabadas en nuestra rutina diaria. Tanto, que no requieren que prestemos atención a ellas.

Por tanto, un hábito que se automatiza y que se ejecuta sin pensar es una gran ventaja. El problemas es cuando esos hábitos que incorporamos en nuestro estilo de vida no son saludables y perjudican nuestro bienestar. Por eso es importante tener claros los objetivos y elegir los hábitos que nos lleven a acerarnos cada día un poquito más a ellos.

Los nuevos hábitos no son fáciles

Al comienzo, es muy costoso cambiar un hábito o introducir una rutina nueva, pero a medida que se automatiza sale casi solo. Al principio, requeriremos grandes dosis de motivación pero lo que nos va a llevar a continuar es la disciplina. No todos los días estaremos motivados así que será la disciplina la que nos haga no abandonar ese hábito.

Por mi experiencia, es mejor ir de uno en uno. Ahora, con la llegada de septiembre es muy fácil que nos maquemos muchos objetivos y muchas rutinas nuevas. Al cerebro le cuesta mucho adaptarse a los cambios y si comenzamos con muchos a la vez, la final tiraremos la toalla porque nos parecerá muy difícil y casi imposible, o pensaremos que nosotros no somos capaces.

Por eso, lo que a mí me funciona es ir de uno en uno y cuando ya lo tengo casi automatizado, empezar con otro hábito. Eso sí, necesito grandes dosis de paciencia conmigo misma ya que todos necesitamos nuestro tiempo.

La mejor manera es empezar

Así que te animo a que elijas tu nuevo hábito y que sea sencillo y fácil. Si por ejemplo quieres comenzar a correr, empieza por caminar un ratito todos los días. Divide el objetivo grande en otros más pequeños. Ten mucha paciencia contigo mismo. No siempre estamos motivados y no pasa nada porque algún día fallemos. Y date alguna recompensa (saludable y que no vaya a echar abajo nuestro camino recorrido) cuando vayas logrando pequeños objetivos.

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