confiar

Qué difícil nos resulta a veces continuar y avanzar. Muchas veces nos quedamos estancados viviendo un momento de nuestra vida que no nos gusta o que no nos hace feliz. Y es que el miedo a lo desconocido nos hace seguir aferrados a esa situación o momento, dejando marchar cientos de oportunidades para ser feliz.

Siempre he considerado que los cambios en la vida son difíciles y se componen de tres etapas: Soltar, saltar y confiar. Esto lo aprendí de la autora Ana Albiol que ha sido un gran referente en algunos momentos de mi vida, sobre todo en épocas de cambio.

«Soltar lo que no nos deja avanzar»

En primer lugar, necesitamos SOLTAR lo que no queremos. Lo que nos hace daño o simplemente lo que no nos deja avanzar. A veces son personas, situaciones, trabajos, casas… Soltar significa pasar página e incluso perdonar. Perdonarnos a nosotros mismos por no permitirnos ser felices. Soltar, casi siempre, duele. Duele mucho. Pero es necesario para iniciar el cambio hacia una vida mejor.

«Saltar hacia lo nuevo»

Después, tenemos que SALTAR hacia lo nuevo, pero también hacia lo desconocido. Y lo desconocido da miedo. Saltar puede provocar mucha ansiedad porque es como lanzarse al vacío. No sabemos lo que nos espera y además, acabamos de romper con lo conocido. Quizá este sea el paso más importante del cambio y el más duro. Se necesita mucha valentía para poder saltar. Pero sin salto no hay cambio.

«Confiar en el proceso»

Y, por último, llega CONFIAR. Una vez que hemos saltado, siguen apareciendo los miedos y las dudas. Nos preguntamos si hemos tomado la decisión correcta. Si no confiamos corremos el peligro de dar marcha atrás y que nuestros objetivos se queden por el camino. Las cosas no son fáciles pero debemos confiar en el proceso y en las personas que nos acompañan. Si hemos tomado las decisiones desde dentro, conociéndonos y dejándonos llevar por lo que sentimos, debemos confiar en que, si seguimos trabajando, la vida nos irá mostrando el camino.

¿Por qué nos cuesta tanto confiar?

Todos los pasos son difíciles pero a las personas que nos gustan los cambios, confiar es probablemente lo más duro. ¿Y por qué nos cuesta tanto confiar? Supongo que depende de cada persona, pero la sociedad en la que vivimos no ayuda mucho. Estamos inmersos en una sociedad llena de incertidumbre y de peligros. Todo ello también se debe al exceso de información al que estamos expuestos y al gran pesimismo que se transmite a través de los medios de comunicación. Todo son peligros, catástrofes y crisis que hacen que desconfiemos los unos de los otros y de cualquier situación. Y está claro que para llegar lejos necesitas ir acompañado, por lo que es necesario que confiemos un poquito más en la vida y en el ser humano.

«Si no confiamos, no habrá servido de nada soltar ni saltar»

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