“La mitad de los pacientes asmáticos está infradiagnosticada”. Así lo asegura la doctora Beatriz Camazón, especialista en Alergología del Hospital San Juan de Dios de León, en el marco del Día Mundial del Asma, que –desde 1998- se celebra el primer martes de mayo bajo el lema ‘Atención al Asma para todos’ para garantizar el acceso al diagnóstico y al tratamiento en todo el mundo, especialmente en las zonas más desfavorecidas del planeta.

Hay personas que no dan importancia a los síntomas, porque desconocen que es enfermedad inflamatoria cuya cronificación conlleva el deterioro de la función pulmonar e impacta de manera muy negativa en la calidad de vida”, explica sobre una patología de las vías respiratorias caracterizada por la presencia de sibilancias o pitidos en el pecho, sensación de opresión en el tórax, tos seca e irritativa y falta de aire.

Más de 260 millones de personas en todo el mundo padecen asma

Más de 260 millones de personas en todo el mundo padecen asma, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tres de ellos en España.Más de un millar mueren cada año en España por una crisis”, precisa la doctora Camazón en una llamada a seguir las indicaciones del tratamiento médico que ha sido prescrito por el especialista, asistir de forma periódica a los controles médicos y evitar los factores externos o desencadenantes (granos de polen, humo del tabaco, ácaros del polvo, esporas de hongos) que puedan incidir en una crisis de asma.

“El asma –cuya antesala suele ser la rinitis- es una enfermedad que no tiene cura, pero un buen tratamiento y el control adecuado permite, en la mayoría de los casos, llevar una vida normal”, indica al hablar de la necesidad de tomar corticoides inhalados combinados con broncodilatadores de acción prolongada. “Es importante monitorizar los síntomas y reconocer aquellos de agravamiento”, pone de relieve invitando a los afectados a hacer uso de ‘apps’ para mantener el asma a raya.

La especialista recuerda que la inmunoterapia es el único tratamiento que modifica la evolución natural de la enfermedad alérgica. En este sentido, se ha demostrado que no sólo disminuye los síntomas de asma, sino que una vez retirado este tratamiento sus efectos perduran en el tiempo. Y es que la exposición a aeroalérgenos juega un papel determinante en el desarrollo de exacerbaciones en los pacientes que son alérgicos a los mismos.

Un peaje a pagar por el desarrollo

El aire influye decisivamente sobre la salud respiratoria de la población y, especialmente, en la infancia. La contaminación atmosférica, sobre todo las partículas de los motores diésel, agravada por la falta de precipitaciones, convierte a los pólenes en más alergénicos. Pero, además, les proporciona un efecto inflamatorio directo.  Y es que el ozono y óxidos de nitrógeno dañan el epitelio y los cilios bronquiales, deteriorando así su capacidad para actuar como barrera biológica frente a las sustancias inhaladas.

La recolección de polen de gramíneas muestra una estrecha relación con la precipitación, la humedad y las temperaturas registradas entre octubre y marzo. Pero, según señala la experta, mucho dependerá del comportamiento del mes de mayo. “Las lluvias de abril se esperan ahora y después de ellas habrá un nuevo pico de alergias”, según concluye.

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