En algún momento de nuestra vida, nos convertimos en usuarios del trasporte público, bien en nuestro día  a día para acudir al trabajo, bien en nuestras vacaciones, bien nuestros hijos para ir al cole, o en cualquier otro momento: nos vemos obligados a coger un autobús. En los últimos tiempos se esta convirtiendo en algo habitual y  muy preocupante, los accidentes, en los que este vehículo a motor está implicado, y lo más alarmante es que en un alto porcentaje la causa que provoca el incidente, es una “conducta inapropiada”· del conductor. También existen otras circunstancias que agravan las consecuencias de un siniestro, imputables al propio usuario, como es el uso del cinturón de seguridad.

No he encontrado datos cerrados sobre siniestros de esta tipología en el 2017, pero si del 2016.Durante el año 2016 hubo un total de 2.214 accidentes con víctimas en los que estuvo implicado un autobús. Siendo que el 87% de los accidentes tuvieron lugar en vías urbanas. No cabe duda, que este medio es más utilizado en desplazamientos cortos, pero no podemos obviar que en vía interurbana es donde las consecuencias de estos siniestros adquieren mayor gravedad, precisamente por parámetros como la velocidad, más riesgos existentes en las vías, mayor tiempo de conducción por parte de los conductores etc…

Consecuencia de circunstancias ajenas al autobús

Los accidentes pueden derivarse como consecuencia de circunstancias ajenas al autobús, o como imprudencia del propio conductor del autobús o de anomalías en el mismo. Ambas situaciones son imperdonables, pero desde mi punto de vista es indignante escuchar que un conductor de una autobús escolar ha dado positivo en alcohol, o en drogas, noticias que en el pasado año hemos escuchado en más de una ocasión, IMPERDONABLE.

En otro aspecto, cuando sufrimos un accidente sus consecuencias pueden ser más o menos graves, dependiendo de la seguridad pasiva de la que se haya hecho uso. Como usuarios debemos concienciarnos del uso del cinturón de seguridad, algo en lo que la sociedad aun no está concienciada. El uso de cinturón en autobuses es obligatorio desde el 20 de octubre de 2006 donde se decide, por parte de los Estados de la Unión Europea, no conceder nuevas homologaciones de vehículos que no tengan instalados sistemas de retención. En el 2017, se hace obligatorio para todos aquellos nuevos vehículos puestos en circulación y destinados al transporte de pasajeros.

El cinturón de seguridad

Por otra parte, los ocupantes de la última fila (asiento central) y de las primeras filas son los más propensos a salir despedidos, no serían frenados por ningún asiento delante de ellos. En estas plazas se hace más importante tener el cinturón de seguridad debidamente abrochadoDestacar que se habla de sistemas de retención, cuyo concepto abarca mucho más que un cinturón, ¿Qué ocurre con los sistemas de retención infantil? Sin embargo, en la práctica solo vemos en los autobuses un cinturón; existen en el mercado dispositivos que pueden ajustarse a cualquier vehículo,  pero a día de hoy no he visto ninguna plaza en un autobús preparada para que viaje un menor, que precise uso de sillita. Queda mucho que hacer en este punto para aminorar los daños ante un siniestro en este medio.

Cuando sufrimos un siniestro en un autobús, ¿sabemos las pautas a seguir?

Cuando sufrimos un siniestro en un autobús, ¿sabemos las pautas a seguir? La experiencia dice que NO, salvo en los casos graves en los que las fuerzas y cuerpos de seguridad ya se encargan por la envergadura del siniestro de hacer lo pertinente. Lo más habitual en vía urbana, es que ocurran incidentes a la hora de bajar y subir al autobús o cuando se tienen que ocupar plazas de “pie”. Cuando ocurre un frenazo que nos hace caer, lo más normal es que nos levantemos y nos vamos del autobús, siendo que pasadas las horas cuando empezamos a notar molestias nos acordamos de la caída, encontrándonos con FALTA DE PRUEBA.

Es fundamental, cuando sufrimos un incidente en autobús, dejar constancia del mismo, bien llamando a la policía, bien con la asistencia de ambulancia en el lugar de los hechos. Es fundamental coger los datos tanto del conductor como del auto (matricula, línea, compañía de seguros etc…), y testigos, en definitiva el mayor número de datos posibles. Sin prueba no podremos justificar que el daño se ha producido en el autobús y que la consecuencia no es imputable a nosotros.

A la hora de reclamar una indemnización tenemos que conocer que tenemos dos vías compatibles entre ellas:

  • – Seguro Obligatorio de Viajeros.- Protege las lesiones corporales que tengan los viajeros a consecuencia directa de un vuelco, incendio, avería, salida de vía ect… incluyendo también los que tienen lugar al salir o entrar en el autobús o durante la entrega y retirada del equipaje ( siempre que se haga por los lugares señalados, y no hay signos de embriaguez, o estupefacientes o conductas dolosas)
  • – Seguro por responsabilidad civil.- En este caso se reclamará a la propio de la compañía aseguradora del autobús, en el caso de que la responsabilidad del siniestro sea el conductor, o negligencia de la propia empresa, y si la causa fuera por imprudencia de otro vehículo se reclamaría al seguro del mismo. Siempre al responsable del siniestro

Para realizar cualquier reclamación, es imprescindible que tengamos el billete, dado que es nuestra prueba principal para justificar que viajamos en ese medio, algo que a veces no  se tiene, por lo que os recomiendo que nunca os deshagáis del billete en ningún medio de transporte, hasta que no lleguéis al destino y no haya ocurrido ningún incidente en el trayecto.

Os recomiendo que cuando seáis victima de un siniestro de estas característica acudáis a un experto en la materia, puesto que a la hora de enfocar estas reclamaciones hay muchas cosas a tener en cuenta.

El Seguro Obligatorio de Viajeros está bien que conozcamos su existencia, pero tiene dos vertientes negativas:

1-Es un sistema de indemnización cerrado, que regula de forma taxativa catorce  categorías, solamente.

2-Las cuantías indemnizatorias son muy bajas, siendo que los precios de los billetes han experimentado una subida, sin embargo no sea ha actualizado los quantum indemnizatorios en estos casos.

El final del viaje depende de la prudencia al volante y la prevención como ocupante

Fdo.-Gema Rodriguez García

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