Con motivo del Día Internacional de la Enfermería que se celebró la semana pasada, entrevistamos a Lara Cuende una enfermera del Hospital Universitario de León, con auténtica vocación por ayudar a los demás.

¿Quién es Lara?

Lara es una chica de 34 años, deportista, amante de los animales y enfermera desde el 2009.

¿La vocación por la enfermería es algo que te viene desde pequeña ?

Realmente, siempre me ha gustado cuidar a la gente de mi entorno que necesitaba ayuda y de pequeñita jugaba mucho a cuidar a mis muñecas. Pero la vocación de enfermera surgió cuando tuve que decidir qué hacer, algo que tuviera salida y que pudiera aportar en casa económicamente. Pero lo que abarca la enfermería en cuanto al cuidado y a la ayuda, sí que fue siempre mi vocación.

«La enfermería que nos toca hacer en estos tiempos es muy técnica y se aleja del trato con el paciente»

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿Y algo que odies?

Lo que más me gusta de mi trabajo es lo que considero que es mi vocación que es ayudar y cuidar a la gente. Lo hago con mi entorno, con mi familia, con mis amigos, con mi pareja o con mis mascotas. Me gusta ayudar donde veo que se necesita echar una mano.

No odio nada pero me gusta menos el hecho de que la enfermería que nos toca hacer en estos tiempos es muy técnica, mucho papeleo y cosas que se alejan del trato con el paciente. A mí me gusta la enfermería del contacto humano, el trato con las personas y la ayuda más a nivel emocional porque considero que una persona cuando está fuerte a nivel mental, emocional y está equilibrada, puede llevar a cabo los desafíos que le plantea la vida en todos los aspectos y entre ellos, la salud. Me gusta hacerles sentir capaces de superar las cosas y ayudarles a que tengan un mejor día. Realmente con la enfermería que tenemos ahora, estamos muy cargados de trabajo y no tenemos tiempo para eso. Eso podría ser lo que menos me gusta, además de los turnos ya que hay una mala gestión en la mayoría de los hospitales a nivel de turnos. Tenemos muy poca facilidad para conciliar la vida con nuestras familias, sobre todo la gente que aún estamos luchando por estar ubicados en algún sitio

«Es muy difícil ver gente joven enfrentándose a su propia mente«

¿Cuál es la situación más dura a la que has tenido que enfrentarte?

No podría decir una concreto. He vivido situaciones bastante duras que me han hecho emocionar, llorar y quizás también llevarme la carga para casa. Pero realmente, podría decir que cada situación a la que nos enfrentamos cada día es dura, en las que ves a las personas luchar desde una cama en una situación en la que no quieren estar e intentan salir de esa situación. Ahora mismo, que estoy en psiquiatría, es muy difícil ver gente muy joven enfrentándose a su propia mente y lo que esto conlleva. Hay días en los que su mente les gana y es muy difícil verles de esa manera.

¿Y la más divertida?

Situaciones tengo mucha y no sabría decir ninguna en concreto pero me lo paso muy bien con la gente mayor. Escuchándoles y compartiendo conversaciones cuando tienes tiempo de hablar con ellos. Te cuentan cosas, anécdotas o algún día especial como en Navidad que hemos bailado, nos hemos disfrazado con los gorritos de papá Noel y les he visto sonreír y cantar villancicos.

«El paciente nos aprecia y lo valoramos muchísimo»

En los primeros meses de Pandemia se hizo habitual el aplauso sanitario y todo el mundo estaba muy concienciado con la gran labor que estabais haciendo,

¿Crees que esa empatía con el personal sanitario se acabó o continúa?

Creo que la empatía continua lo que pasa que es muy difícil que personas que están pasando por una mala situación, gente enferma o quizás su familiares, consigan mantener esa misma visión cuando están en el hospital. Quizás es donde menos notas la empatía y donde más lo podemos reprochar. Pero creo que no estamos en la posición para juzgar esas actitudes porque esa gente no está pasando un buen momento y somos los primeros que tienen delante para enfadarse, sacar esa ira y esa rabia. No considero que no empaticen con nosotros, creo que sí lo hacen y seguramente después de quejarse y de enfadarse con nosotros se queden pensando que no tenemos la culpa. Entonces sí que creo que esa empatía sigue, que nos aprecian aunque hay figuras más apreciadas que la enfermería. Las personas suelen ser más agradecidas con el médico ya que ven más en él la figura a la que agradecer que su proceso termine. Pero sí considero que nos tienen aprecio, nos lo demuestran cada día y lo valoramos muchísimo.

¿Qué le dirías a esas personas que salían a aplaudir a los balcones?

Yo siempre lo agradecí. Había mucha gente que no le gustaba pero yo siempre lo agradecí. Me daba fuerzas cada día, me llenaba de emoción pero no sólo porque el aplauso fuera hacia nosotros sino porque me parecía un acto en el que todos estábamos unidos. Me parecía un acto de unión de toda la humanidad y me resultaba emocionante. Entonces, por eso me gustaba, no porque fuera dedicado a mí o a mis compañeros, sino que era una forma de decir que todos vamos a poder con esto. Así que simplemente sentía gratitud y por eso participaba de ello.

«Es necesario que se nos valore y se invierta más en todo lo que hacemos»

¿Crees que vuestro trabajo está reconocido o es necesario hacer visible vuestra labor?

Creo que sí es reconocido pero que aún falta por reconocer y por hacer visible a otro nivel. Creo que los que están arriba y dirigen todo esto son los que necesitaríamos que nos valoraran un poquito más porque pienso que, si en algo tienen que ir destinados muchos de los fondos de un país, es a la sanidad y a la educación. Los niños son el futuro de mañana y la salud es algo fundamental, por lo que no se debería escatimar en sanidad. Hace falta que sea un poco más visible nuestra acción a ese nivel, para que se nos valore y se invierta más en todo lo que nosotros hacemos.

Lara Cuende, una chica con gran vocación que dedica su vida, no sólo a ejercer sus labores de enfermera, sino a hacer de sus pacientes personas más felices.

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