Una tesis doctoral defendida en la Universidad de Alicante (UA) subraya una necesidad en los programas de intervención de lucha contra la lepra. Esta es la de la implicación de las comunidades. Estos programas que son desarrollados en países endémicos, mediante el fomento de su participación en las decisiones que afectan a su salud y bienestar.

La investigación lleva por título “La intervención comunitaria con personas afectadas por lepra en contextos endémicos”. Fue defendida el pasado mes de noviembre con la calificación de Sobresaliente por Gema Martos Casado, enfermera en el Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant. Martos, además es miembro del Grupo de Cooperación al Desarrollo del Colegio de Enfermería de Alicante. La tesis ha estado dirigida por Diana Gil González y Carmen Vives Cases. Ellas son profesora titular y catedrática, respectivamente, en el área de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UA.

El trabajo, elaborado con la colaboración de la fundación Fontilles, investiga los programas de intervención comunitaria con personas afectadas de lepra desde una triple perspectiva. Por un lado, el análisis de la evidencia; por otro, el enfoque de género y, por último, la mirada de profesionales de la salud.

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La lucha contra la lepra pasa por mejorar las intervenciones comunitarias y garantizar su continuidad

En primer lugar, analiza 30 artículos sobre proyectos desarrollados en países de África y el Sudeste Asiático. Ahí se observa una relación positiva entre las intervenciones comunitarias y los indicadores de salud evaluados. En segundo lugar, analiza la aplicación del enfoque de género en dichas publicaciones. Por último, realiza un estudio cualitativo a partir de 27 entrevistas realizadas a profesionales que trabajan en programas sobre lepra en India y Brasil. Esto último le permite identificar las barreras que dificultan el desarrollo y la sostenibilidad de las intervenciones.

Estas barreras están relacionadas con el estigma social, las desigualdades de género y la dificultad en el manejo de la enfermedad. También con los servicios limitados, la escasez de recursos y la falta de participación comunitaria.

Los resultados de la tesis ponen de manifiesto recomendaciones necesarias para mejorar las intervenciones comunitarias y garantizar su continuidad. Estas estaban relacionadas con reducir el estigma; incluir a las mujeres y la equidad de género en el trabajo, en los programas y los órganos de decisión; garantizar unos servicios y recursos adecuados y accesibles para el manejo de la enfermedad y sus complicaciones y, por último, incluir principios y valores que reconozcan y promuevan la compasión entre el colectivo de profesionales de la salud.

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