edad

Han sido tantas y tantas veces en las que he oído aquello de…. “a esta edad no toca esto”, o “a esta edad ya va tocando lo otro”, que pareciera que en lugar de algo meramente numérico, se hablase de música.

Es indiscutible que las células de todo ser vivo, ya sea este animal, persona o planta, van envejeciendo, y se van desgastando con el pasar del tiempo. Y ojo, que no de los años, si bien estos, no son más que otra convención más, de nuestro montaje social.

Alguna vez me he preguntado, en mis múltiples ratos de asueto, si realmente yo o cualquiera, tenemos la edad que tenemos tan solo porque nos dicen que nacimos en un día determinado, de un año cualquiera. ¿Realmente al cuerpo le importa de una forma tan rígida y tajante, si yo nací en el año 1985, o en otro, tal y como lo ve el ser humano?

Yo, estoy convencida de que las células envejecen, pero no en base a un período de tiempo establecido de una forma arbitraria.

Porque no hay que olvidar que en tanto en cuanto los años son arbitrarios y tienen 365 días pues así lo hemos decidido nosotros, a lo mejor el paso del tiempo a nivel biológico, se rige por otro tipo de parámetros.

Yo, sinceramente, y con todo el convencimiento, creo que el tema de la edad concebida como un factor meramente temporal, no es más que otro constructo, de los tantos que tenemos los humanos, para poder regir nuestra vida, y ya de paso si se me permite, para fastidiarla un poquito también.

Una cosa es el desarrollo biológico y madurativo que ese inexorablemente a de producirse con el devenir del tiempo, y otra muy diferente, que todo, absolutamente todo, deba estar regido por un patrón numérico basado en una convención humana, como lo son los años y su duración.

“Para mí, la edad no es nada vinculante a la hora de tomar decisiones”

No hace mucho tiempo, leí un reportaje de una tribu de Kenia, los famosos Mashais, y su jefe, decía que lo único que sabía de su nacimiento y edad, era que había venido a este mundo, en una época de lluvias.

No quiero ni imaginarme lo feliz y liberado que se ha de sentir uno, ignorando este dato, tan poco importante en la práctica, pero que para según quien, ha de definir toda su persona.

Y es que para mí, la edad entendida como el pasar de los años con sus días, no es algo para nada vinculante a la hora de tomar decisiones, disfrutar, o practicar un deporte.

¿Y si resulta que algún día la ciencia avanzase tanto y lograse demostrar que nuestro cerebro basado en los datos que conoce de cuando hemos nacido, es quien nos envejece solo por el hecho de saberlo?

¡¡¡Ahí lo dejo, para que se piense un poco en ello!!!

Sara Braña

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