Emma Martín es psicóloga clínica, técnico de educación infantil y mamá de dos peques. En 2018 tomó la decisión de mudarse del centro de Madrid a un pueblo de la Sierra madrileña, Guadalix de la Sierra. Ahí empezó su nuevo proyecto: Akrasia Salud. Lleva dedicándose a la psicología desde el 2012, unos 11 años en total.

Aprovechando que hoy es el Día Internacional de la Felicidad, Emma nos responderá algunas preguntas al respecto.

¿Cuántos años llevas dedicándote a la psicología?

Realmente dedicándome de decir que puedo vivir de la psicología y no tener que compaginar con otros trabajos llevo desde la pandemia. Ahí fue cuando empezó a crecer el proyecto. Mi clínica se llama Akrasia Salud. Empecé poquito a poquito hasta que en 2020/21, empecé a montar esta aspiración y afortunadamente ahora estoy muy contenta de este tercer hijo. Estamos creciendo, ofreciendo cada vez más servicios, llegando a cada vez más gente… Es algo que siempre soñaba y se ha hecho realidad.

¿Cómo se puede acceder a Akrasia?

Se puede acceder bien escribiéndome un correo electrónico a emma.martin@akrasiasalud.com, o bien desde el propio teléfono 672 50 45 55 escribiéndome un WhatsApp, porque en multitud de ocasiones estoy en sesiones y no puedo contestarlo desde la página web.

¿Qué le dirías a alguien que no se atreve a dar el paso de ir al psicólogo?

Muchas veces lo que le decimos a la gente es que en España, hace falta que veamos al psicólogo como una persona de apoyo, de ayuda. No seguir asociándolo haciendo ese falso sinónimo de “tengo que ir al psicólogo cuando estoy mal, cuando he tocado fondo, cuando estoy loco…” sino que, ojalá más pronto que tarde, llegue el momento en el que la gente vaya al psicólogo simplemente por prevención.

Cada vez tengo más pacientes que simplemente vienen como para que sea su guía en determinados procesos y tomas de decisiones en su ciclo vital. Es verdad que la mayoría de los españoles, lo que hacemos, y yo aquí me voy a incluir, vamos al médico cuando estamos mal, al fisio cuando no nos podemos mover… y creo que en cuanto el psicólogo estamos en la misma línea.

A la hora de atreverse a dar ese primer paso, al final es atreverse a enfrentarse a tus propios miedos y darte cuenta de ellos. Yo considero que sobre todo lo más importante es pegar el puño encima de la mesa y decir: “basta ya, voy a empezar a cuidarme porque no puedo seguir así, y voy a seguir hacia delante“. Es un pulso contigo mismo en el que digas se acabó. No quiero seguir estando mal.

¿Por qué crees que existe tanto tabú en cuanto al tema de recurrir a un profesional?

Existe tanto tabú en cuanto ir al profesional porque lo tenemos asociado a estar fatal. De hecho me ha pasado muchas veces, y es una de las cosas que más trabajo y más cuesta. Tenemos la creencia, de que si tengo todo en mi vida, no puedo tener por ejemplo una depresión, no puedo tener ansiedad, y eso es un error fundamental. En el ámbito de la psicología pensábamos que el psicólogo solamente es gente que trata a un perfil de paciente, cuando ahora realmente vemos que al psicólogo puede acudir cualquiera… Hasta un propio psicólogo puede caer en depresión o ansiedad. Cualquier ser humano puede tener un problema psicológico, y un problema psicológico si se trabaja, se cura, se soluciona y borrón y cuenta nueva. Ese problemilla quedará en tu “historia”, pero siempre mirando hacia delante.

Aprovechando que hoy es el Día Internacional de la Felicidad, ¿Cómo definirías esta palabra?

Para mí, la felicidad es algo subjetivo. No hay definición objetiva. Yo diría que felicidad es lo que a ti te hace sentir bien contigo mismo. Pueden ser pequeñas cosas desde el “mindfulness”, como hacer una comida consciente, tomarte un café, salir a andar por el campo, mirar un atardecer… Luego está la gente que basa la felicidad en tener muchas cosas materiales como una casa, un ferrari… Para mí al final la felicidad es algo que te hace estar bien contigo mismo. De todas formas que me lo he planteado en varias ocasiones porque es una cosa como muy filosofal y que da mucho juego.

¿Cómo puede saber alguien si es realmente feliz?

Para saber si eres feliz también hay que quitar un poco ese mito que tenemos de, “no me puedo permitir estar un día triste.” La tristeza es una emoción igual de válida que cualquier otra. Por lo tanto, si de repente un día estamos tristes no pasa nada. Cuando uno está feliz, aparte de tener una sonrisa puesta en la cara, está como con mucha energía, con ganas de saltar, de chillar, de cantar, de soltar el cuerpo. Entonces, eso son síntomas de alegría, pero también es importante que desmitifiquemos y no digamos “no, es que tengo que estar todos los días felices o todo el día feliz”, pues no. Existe mucha exigencia de la felicidad innata y también la tenemos que quitar. Yo creo que así nos irán mejor las cosas.

¿Cuánto tardas en saber el estado emocional de un paciente?

Nuestra forma de trabajar es hacerle una evaluación al paciente, que son más o menos tres o cuatro para conocerle. Hacemos sobre todo entrevistas y algún que otro ejercicio, que nos determina a nosotros como psicólogos ese comportamiento. Entendiendo como comportamiento también la parte emocional. Ahí es, en ese momento que el paciente lo verbaliza, cuando el psicólogo sabe lo que le está pasando y esto es muy importante. Nosotros no vamos leyendo mentes, sí que puedes tener actitudes, determinadas pautas que me hagan saber que por ejemplo estás triste, pero lo puede adivinar cualquiera porque al final se ve. Para saber lo que hay en la mente de cada persona nos lo tienen que verbalizar.

A través de la evaluación, además se establece esa alianza terapéutica y es con eso con lo que ya vamos conociendo al paciente y alrededor de la quinta, sexta semana de tratamiento es cuando hacemos lo que yo digo que es el puzzle. Les devolvemos la información para ponernos a trabajar unos objetivos establecidos de forma simultánea con el cliente y ya, a partir de ahí conseguiremos empezar con el tratamiento, con el aprender las estrategias y caminar juntos para tener el alta lo antes posible.

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