demás

Todos estamos de acuerdo en que las relaciones sociales son esenciales para la salud y la felicidad. Para construirlas es necesario crear intimidad y la confianza necesaria para abrirnos de forma que podamos hablar de lo que sentimos y de cómo vemos el mundo.

Sin embargo, hay múltiples razones que nos impiden compartir nuestro mundo emocional con los demás. Reconocer esas razones o las emociones negativas que no nos dejan relacionarnos con otras personas es el primer paso para que no nos bloqueen o se enquisten.

Aspectos que nos dificultan abrirnos a los demás

Cada persona tiene una forma diferente de relacionarse pero es cierto que hay algunas cosas que podemos tener en cuenta a la hora de hacerlo.

Falta de práctica

El abrirse emocionalmente es algo que se practica desde la infancia. Hay muchas familias en las que no se habla de sentimientos ni emociones. Tampoco se expresan abiertamente. Y cuando no se ha tenido la oportunidad de practicar esta habilidad, se manifiesta en las relaciones sociales.

Apego evitativo

Este tipo de apego se produce cuando un bebé no recibe respuestas a sus demandas y necesidades por parte de sus cuidadores. Entonces, desde pequeños entienden que es inútil pedir ayuda y expresar emociones. Por eso, este tipo de personas suelen ocultar lo que sienten y prefieren gestionarlo solas.

Poca conexión con tus emociones

Vives en piloto automático y no te paras a prestarle atención a cómo estas por dentro. Y por tanto, si no compartes contigo mismo estas reflexiones, difícilmente lo harás con otras personas.

Miedo a mostrarte vulnerable

Hay otras personas que son capaces de abrirse con los más allegados pero les cuesta mucho establecer nuevas conexiones. Simplemente necesitan más tiempo y su círculo social es muy reducido.

Por tanto, se trata de vencer el miedo a ser vulnerable y a intentar conectar con nuestras emociones a la vez que les damos la importancia que tienen.

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