Las carreteras convencionales soporta el 40 % del tráfico y genera casi el 80 % de los accidentes con víctimas

Siempre que pensamos en siniestralidad, pensamos en velocidad y sin duda,  es un factor determinante en las lesiones tras un accidente, pero si fuese el único las vías de alta capacidad tendrían un porcentaje de accidentes mayor que el que tienen las vías convencionales y no es así.

De dicho dato, deducimos que  además de tener en cuenta la velocidad, es necesario tomar otro tipo de medidas que mejoren la seguridad en las carreteras convencionales.

El trazado

Así, uno de los factores claves en la siniestralidad de las carreteras convencionales es el trazado. Un alto porcentaje de este tipo de carreteras tiene un trazado más sinuoso que las redes de alta capacidad, algo que representa un factor de riesgo; curvas de radio decreciente, rasantes, peraltes inadecuados o falta de uniformidad de la calzada, generan situaciones de riesgo objetivamente más peligrosas que las que plantea un tramo recto.

Mejorar el trazado de toda la red  parece económicamente inabordable pero hay soluciones que podrían ponerse en marcha. En muchas ocasiones la visibilidad de las curvas se ve mermada  por la vegetación que, con el paso de los años, crece en los márgenes. Hasta tal punto que en tramos con línea discontinua en los que reglamentariamente es posible adelantar, en la práctica es imposible por la falta absoluta de visibilidad.

El pavimento

Otro componente de riesgo en las carreteras convencionales es el pavimento. La rugosidad y el mantenimiento son en ocasiones inadecuados y generan situaciones de riesgo, incluso, a velocidades por debajo de las legalmente establecidas. Esta causa “desarma” incluso al conductor prudente que, respetando la normas establecidas para este tipo de vías, se encuentra con trampas aleatorias en forma baches, badenes, balsas de agua y coeficientes de adherencia muy precarios.

La señalización defectuosa o insuficiente

Por último, la señalización defectuosa o insuficiente es otro factor de riesgo que limita la capacidad de anticipación del conductor que, si no conoce la carretera, debería encontrar en las señales un eficaz   copiloto.

Hoy en nuestro blog queremos poner de manifiesto la importancia que tienen los factores externos al conductor a la hora de facilitar su toma de decisiones y de ayudar en situaciones difíciles a mejorar la seguridad.

La velocidad más baja ayudará a tener más tiempo y distancia para reaccionar ante un imprevisto, pero si sólo se aborda este tema tendremos las repercusiones positivas en la siniestralidad se quedarán cortas y por eso es necesario que los organismos públicos continúen abordando medidas que contribuyan a que las carreteras secundarias, mejoren los altos índices de siniestralidad que presentan.

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