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Tu mente saltando como un mono

Tener multitud de pensamientos es normal. La mente puede llegar a generar hasta 90.000 pensamientos al día. Es su trabajo. Sin embargo, el pensamiento descontrolado, no es el estado natural de la mente. Cuando tu mente te lleva vertiginosamente de un lado a otro, se denomina la mente del mono porque simula a un mono que salta de rama en rama.

Construyendo un cerebro ansioso y reactivo

En los últimos tiempos, nuestra capacidad de controlar voluntariamente la atención se ha debilitado tanto que la mente tiene el control de este proceso cognitivo. Esto quiere decir que cada vez que surgen nuevos pensamientos, éstos arrastran nuestra atención.

Lo malo es que normalmente, la mayoría de esos pensamientos son negativos, llevándonos una y otra vez a los dramas del pasado o a inventarnos un futuro catastrófico. Así es como se construye un cerebro ansioso y reactivo.

La mente se adueña de nuestra atención

Como acabamos de ver, nuestra mente tiene la capacidad de crear nuevos pensamientos y eso es maravilloso. Lo que resulta algo limitante, es nuestra capacidad de mantenernos enfocados en cada uno de esos pensamientos. Es decir, no somos capaces de mantener la atención.

Esto se debe a que generar pensamientos no nos supone ningún esfuerzo pero la habilidad de prestar atención sí requiere un esfuerzo constante. Si no somos capaces de poner atención intencionadamente, nuestra mente saltará desbocada de un pensamiento a otro. Y, por tanto, si dejamos que esto ocurra, la mente se adueña de nuestra atención sintiéndonos abrumados, sobrepasados y ansiosos.

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El mindfulness para mantener calmado al mono

Es por eso, que una manera de hacer frente a la mente de mono es practicar diariamente nuestra capacidad de atención. Sólo será necesario unos pocos minutos al día. Para llevarlo a cabo, sólo tienes que concentrarte en tu respiración cuando sientas que te estás metiendo en ese bucle de pensamientos. Es necesario enfocarse en el aire que entra y en el que sale. De esta forma el mono estará ocupado y le resultará más difícil saltar hacia otro pensamiento.

Esto no durará mucho tiempo pero es completamente normal. Cuando esto suceda, repites el procedimiento y si mil veces el mono salta, mil veces lo traes de vuelta. Y así, poco a poco, practicando cada día conseguirás dominar tu mente de mono.

Este proceso que acabamos de describir es la base del mindfulness y se trata de vivir en el presente. De intentar poner la mente en el aquí y en el ahora. Dejando atrás la tristeza que nos provoca el pasado y la ansiedad que nos da el futuro.

Ahora que ya sabes cómo calmar a tu mono, sólo tienes que pasar a la acción y practicar unos minutos cada día.

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