¿Quién no ha visto a madres con sus hijos cogidos al cuello? O, ¿quién no ha llamado a un taxi, y ha tenido que llevar a su hijo sentado con él, porque no tienen una sillita? (solo la llevan si avisas, pero, y si tienes una urgencia?). Son situaciones que nos parecen cotidianas, y asumimos pero no debería de ser así.

Uno de los dispositivos más comunes que debe haber en un autobús, es el cinturón de seguridad, normativa que se instauró en el 2007; todos los autobuses matriculados a partir del 20 de Octubre de 2007 tienen que llevar obligatoriamente cinturones de seguridad (Real Decreto 44/2006).La instalación obligatoria de cinturones de seguridad en los autocares pretende evitar que los pasajeros salgan proyectados en caso de vuelco lateral tras salirse de la calzada, que es el accidente más frecuente en este tipo de vehículo. Por otra parte, se hace obligatoria la utilización de sistemas de retención adaptados especialmente al tamaño y al peso de los niños (Directiva 2003/20/CE). Las investigaciones han mostrado, efectivamente, que la utilización de sistemas de retención para niños puede contribuir considerablemente a atenuar la gravedad de las lesiones en caso de accidente.

El uso del cinturón de seguridad, reduce a la mitad el riesgo de perder la vida en un accidente de tráfico. Por tal motivo, debemos hacer hincapié ya no sólo, en la necesidad de cumplir con la normativa vigente respecto al cinturón de seguridad u otros sistemas de retención homologados sino también, con la obligación que tienen los conductores y usuarios de llevarlo correctamente abrochados en los asientos delanteros y en el resto de asientos del vehículo, tanto en la circulación por vías urbanas como interurbanas.

Pero cuál es la realidad? ¿Qué ocurre con la seguridad de los niños en el autobús?

La ley distingue diferentes supuestos en caso de infracción por parte de menores, si bien existe un vacío legal para menores de 3 años: para los mayores de 3 años, la responsabilidad de no hacer uso del cinturón de seguridad sería del padre o tutor (que pagarían la multa), salvo que se trate del sistema de retención adaptado a talla y peso obligatorio que recaería dicha responsabilidad sobre el propio conductor del vehículo porque éste tiene a su cargo la colocación del dispositivo. Añadir en este punto, que desde 2015 existe en el mercado una sillita de retención homolagada para autobuses, que sería  el recurso adecuado para la seguridad de los menores. Pero, por desgracia no se ven apenas hoy en día existe algún autobús con dicho sistema en la comunidad de Madrid.

Por otro lado, hay  muchos autobuses nuevos, pero hay muchísimos circulando con matriculas anteriores al mes de Octubre del 2007. Sólo hay que mirar las matrículas de los autobuses o del autobús que lleva a su hijo al colegio. Si la matrícula es inferior a FVZ, el autobús seguro que no lleva cinturones de seguridad. El transporte escolar puede destinar para su uso autobuses con hasta 15 años de antigüedad.

Si los menores viajan en bus o en taxi, las leyes son mucho más laxas y permisivas. ¿Acaso no están expuestos a esos mismos accidentes y a los mismos daños físicos y riesgo de muerte? A diario miles de niños están expuestos a accidentes por viajar en autobuses sin las medidas de seguridad necesarias.

Como responde el cuerpo de un niño, a la hora de un accidente sin la retención adecuada? 

Es el llamado efecto submarino, el cuerpo del niño se desplaza hacia abajo y la zona abdominal del cinturón no hará presión sobre las caderas, sino sobre el abdomen, causando daños en los órganos internos. Por otro lado, tanto el tórax como la cabeza saldrán despedidas hacia delante y chocarán con la parte baja del asiento delantero, normalmente una parte dura y rígida. Como dice el RD, cuando no se disponga de SRI adaptados a su talla y peso usarán los cinturones de seguridad, siempre que sean adecuados. En definitiva, en los autobuses no hay SRI y los que llevan cinturones no los tienen adaptados.

La solución obvia sería hacer autobuses especiales dedicados sólo al transporte escolar, con Sistemas de Retención Infantil adaptados a todas las edades y a ser posible, con las butacas orientadas a contramarcha. Cambiar la actual Ley de Seguridad Vial por una en la que se incluya nueva normativa para el transporte de menores, incluso en el trasporte urbano (que hoy en día no tienen obligación de llevar cinturones para ningún pasajero) así como la red ferroviaria. Los datos arrojan que sólo un 38% de los autobuses de transporte escolar, dispone de cinturones de seguridad.

Hoy en día existe una empresa española que ha empezado a comercializar un SRI consiste en arnés de 5 puntos sujeta el torso del niño al asiento y el cuello y la cabeza se llevan la peor parte, no es una buena solución pero mejor que ir sin ningún sistema, es. Quizá si las butacas de los autobuses se colocasen en sentido contrario a la marcha y se dotasen de estos dispositivos, la seguridad de nuestros hijos se vería enormemente recompensada. Para los más mayores, instalar cinturones de seguridad de 3 puntos regulables en altura.

Un tema demasiado amplio para plasmar en estas líneas, pero sin duda un tema para la reflexión y el cambio. La Seguridad Vial es un derecho irrenunciable para los menores, en consecuencia todos estamos obligados a proteger a los menores.

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