Una de las consecuencias más temidas tras un accidente es la paraplejia. En otras palabras, la imposibilidad de poder mover nunca más una parte del cuerpo, debido a un daño en la médula espinal.

Esta era la situación de tres hombres que quedaron en parálisis sensoriomotora completa de las extremidades inferiores y del tronco, producida por un accidente de moto, que cortó por completo la médula espinal de cada uno de ellos.

Sin embargo, años de investigación han logrado que esta parálisis ya no se considere “irreversible”.

Después de una operación en fase experimental, estos tres pacientes pudieron volver a caminar de forma autónoma. En cuestión de un día, los afectados pudieron ponerse de pie, caminar, andar en bicicleta, nadar y controlar los movimientos del tronco.

Estos resultados, publicados en la revista Nature Medicine, han sido posibles gracias a la implantación de 16 electrodos en la médula espinal, los cuales imitan las señales que circulan a lo largo de esta y que vinculan los miembros inferiores de los pacientes con el cerebro. A su vez, estos electrodos están conectados a un ordenador con un sistema de inteligencia artificial que reproduce los impulsos necesarios para asegurar la movilidad.

Para ello, los investigadores desarrollaron un software que respalda la configuración rápida de programas de estimulación específicos de la actividad y que reproducen la activación natural de las neuronas motoras subyacentes.

Los responsables de este hito han sido Grégoire Courtine, neurocientífico de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza), y la neurocirujana Jocelyne Bloch, del hospital universitario de la misma ciudad, quienes han cambiado la vida de tres varones helvéticos de entre 29 y 41 años.

Pasados unos meses, sus autores se congratulan de quela estimulación eléctrica de la médula espinal sea actualmente una opción terapéutica prometedora para restaurar la función motora en personas con lesión medular

“Aquí planteamos la hipótesis de que, una disposición de electrodos dirigida al conjunto de raíces dorsales involucradas en los movimientos de las piernas y el tronco, daría como resultado una eficacia superior, restaurando actividades motoras más diversas después de la lesiones de médula espinal más grave“, expone Courtine.

Desde España, expertos en neurología ven estos resultados como un logro esperanzador y mantienen la esperanza de que se consoliden, no a corto, pero sí, al menos, a medio plazo. Sobre todo por las “escalofriantes” cifras que se dan cada año, en las que un gran número corresponden a personas muy jóvenes.

“Los logros que relata el artículo son muy prometedores, porque, además, se trata de pacientes con una cierta cronicidad y conexiones completas, que no son el mejor pronóstico. Para nosotros es una noticia fantástica”, explica Carolina Colomer, vocal de la Sociedad Española de Neurorrehabilitación de la Sociedad Española de Neruología (SEN).

La importancia de una medicina personalizada

Para el equipo de Cortine, devolver la movilidad a pacientes que sufren de paraplejia ha sido su propósito desde hace varios años. Ya en otoño de 2018, estos investigadores presentaron nuevos resultados con David Mzee, un joven que perdió la movilidad a los 20 años. Con una estimulación epidural y un andador, lograron que Mzee volviese a andar.

No obstante, este ensayo presenta una diferencia respecto a las anteriores investigaciones: los electrodos han sido fabricados teniendo en cuenta las lesiones particulares de cada participante, es decir, la estimulación eléctrica ha sido personalizada.

Según indica Courtine, hasta ahora todos los implantes de este tipo reutilizaban electrodos originalmente diseñados para tratar el dolor. Por lo que no conseguían estimular todos los nervios de la médula espinal asociados con los movimientos de las piernas y el tronco, lo que podía limitar la recuperación de todas las funciones motoras.

Pero, en esta ocasión, se ha logrado estimular, no sólo los nervios que mueven las piernas, sino también los músculos del abdomen y espalda baja.

Este enfoque optimizado de estimulación de la médula espinal resulta a priori ser más eficaz que sus antecesores, lo que abre la puerta a ayudar a más personas que sufran lesiones medulares de todo tipo. Por ende, Cortine espera que su equipo pueda comenzar los primeros ensayos clínicos con más pacientes en 2023.

No sólo se ha logrado estimular los nervios que mueven las piernas, sino también los músculos del abdomen y espalda baja.

Una vez más, los expertos demuestran la importancia de la implantación y mejora de la medicina personalizada en el Sistema Nacional de Salud. Al igual que los suizos, Colomer reafirma esta conclusión e insiste en que, para ello, deberá ser necesaria una mayor actuación e inversión en este campo.

Implantes de médula espinal humana

Pero darle la oportunidad de recuperar la movilidad a un afectado por paraplejia no sólo es el objetivo del equipo de Cortine.

Por primera vez en el mundo, los investigadores del Centro Sagol de Biotecnología Regenerativa de la Universidad de Tel Aviv han diseñado tejidos de la médula espinal humana en 3D.

Según sus autores, los resultados fueron muy alentadores con una tasa de éxito de aproximadamente el 80 por ciento en la restauración de la capacidad para caminar en aquellos con parálisis crónica y en un 100 por ciento en los afectados por una fase aguda (recientes).

Ahora los investigadores se preparan para la siguiente etapa del estudio: ensayos clínicos en pacientes humanos. Esperan que, dentro de unos años, los tejidos diseñados se implanten en personas paralizadas que les permitan ponerse de pie y caminar de nuevo.

En aquellos con parálisis crónica, hubo una tasa de éxito del 80 por ciento en la restauración de la capacidad para caminar y un 100 por ciento en los afectados por una fase aguda.

“Las personas lesionadas a una edad muy temprana son destinados a sentarse en una silla de ruedas por el resto de sus vidas, soportando todos los costos sociales, financieros y relacionados con la salud de la parálisis. Nuestro objetivo es producir implantes de médula espinal personalizados para cada persona paralizada, lo que permite la regeneración del tejido dañado sin riesgo de rechazo”, concluye Tal Dvir, profesor en el Centro Sagol de Biotecnología Regenerativa, la Escuela Shmunis de Biomedicina e Investigación del Cáncer y el departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Tel Aviv.

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