Cuando ves la paja en el ojo ajeno y crees que eso nunca te puede ocurrir a ti, va la vida y te da un golpe de realidad que te baja a niveles impensables de incredulidad.

Nos pasamos la mayor parte de nuestras vidas pensando en ganar dinero para tener una casa mejor, unas buenas vacaciones, un coche exclusivo, y cuanto más ganamos más queremos tener, nunca nos conformamos. Nos permitimos el lujo de jugar un euromillón e imaginariamente gastamos una indecente suma de millones idealizando la cantidad de cosas que podríamos tener.

Llegan las navidades o los dias de reuniones familiares y de amigos donde toca brindar y nos acordamos de pedir salud, lógicamente para poder gastar todo lo que presuponemos que vamos a ganar.

Salud, dinero, incluso algunos se atreven a pedir FELICIDAD. Ahí es donde quiero parar y reflexionar. Un concepto muy ilusorio donde difícilmente sabemos cual es su significado real.

¿Qué es la felicidad?

Dice la Wikipedia que “la felicidad es una emoción que se produce en un ser consciente cuando llega a un momento de conformación, bienestar o ha conseguido ciertos objetivos que le realizan como individuo, aunque cada persona puede tener su propio significado sobre qué significa la felicidad para ella”.

Incluso dice que algunos psicólogos creen que es algo que nosotros mismos generamos y que nos influye tanto a nivel positivo para conseguir objetivos o negativo para hacernos llegar a no creer ni en nosotros mismos.

¿Es posible relacionar felicidad con seres queridos?

Me atrevería a decir incluso que en gran medida siempre está relacionado. Somos tan felices cuando tenemos una pareja que nada puede salir mal, o cuando tenemos una gran familia o un grupo de amigos increíbles que utilizamos la expresión “No podría ser más feliz” pero si, claro que puedes ser mas feliz, pero he de decirte que también puedes ser mucho menos o siendo más realista podría desaparecer en tan solo unos segundos todo lo que pensabas que jamás podías perder.

Una llamada y todo cambia

Esa maldita llamada que antes o después todos recibimos, y en unos segundos descubres que a ti también te toca, que en ese momento ya nunca más podrás decirle a esa persona ni un te quiero, ni un lo siento, ni que era parte importante de tu felicidad. Momento que no eres consciente del tremendo vacío que te deja, vacío donde el dinero no vale, ni las grandes casas, ni las buenas vacaciones, ni el coche exclusivo. Lo cambiarias todo por que te devolvieran a esa persona que has perdido pero ya no es posible, solo caben los lamentos y los ISIS.

¿Qué son los ISIS?

¿Y si le hubiera ayudado?, ¿Y si me hubiera ido de vacaciones con el o con ella?, ¿Y si le hubiera dicho lo importante que era en mi vida?, ¿Y si le hubiera abrazado?, ¿Y si no estuve a la altura de lo que esperaba de mí? Miles de ISIS que de nuevo nos dan un baño de realidad para descubrir como hemos perdido el tiempo.

¿Y después que nos queda?

NADA, si exactamente nada. Hablan de que tenemos que quedarnos con los buenos momentos, pero eso es NADA, son recuerdos, se queda en eso, en fotos, videos, cartas, imágenes que nunca dejan de pasar por tu cabeza, es NADA. Porque jamás podrás abrazar a esa persona, no podrás volver a reír con ella, ni cantar, ni llorar, ni viajar. Ya no puedes pedirle consejos, ni enfadarte con ellos, ya no vivirás momentos ni felices, ni tristes, porque la realidad es así de cruel. Digan lo que digan, TE QUEDA NADA.

¿Cómo gestionar lo que nos queda?

La mejor receta es aprender la lección y no volver a cometer los mismos errores en un futuro, vive momentos con las personas que tienes a tu lado, disfruta de ellos, diles que les quieres y que son importantes en tu vida, abrázales, bésales, una llamada para oír su voz es mejor no dejarla para mañana, hazlo hoy. Viaja, lee libros, escucha música, disfruta las pequeñas cosas de la vida porque no sabes en que momento alguien que quieres ya no estará en tu vida, a incluso puedes ser tu.

Reflexión

No merece la pena perder el tiempo en pequeñas cosas a las que le damos importancia y a veces una tontería provoca que familias o amigos no se hablen o parejas que llegan a romper. Perdona, y vive para que cuando no estés la gente al menos le caigan dos lágrimas, una por que te has ido, y otra por las risas que les provoca los buenos momentos vividos. Lo importante es la vida, los momentos y los gestos, por eso DEJA QUE TE VIVA LA VIDA.

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