Entrevista a David Burgos González, psicólogo de la Asociación Burgalesa de Aburridos del Juego «ABAJ», (Actualmente denominada Asociación Burgalesa para la Rehabilitación del Juego Patológico). ABAJ fue fundada en 1988 por un grupo de personas afectadas por el juego de máquinas tragaperras, casinos y bingos.

Sus primeros pasos, se dieron en el Teléfono de la Esperanza con un grupo reducido de aquellos jugadores guiados técnicamente por un psiquiatra. En 1991 aproximadamente, reubicó su sede en las instalaciones de Cruz Roja de Burgos. (Siendo, como hasta entonces, independiente).

ABAJ lleva desarrollando su cometido de ayuda desinteresada a ludópatas y sus familias desde su fundación. Actualmente está integrada por unos 150 socios. (Los socios son Jugadores en Rehabilitación y un familiar por cada uno). Algún jugador viene sin familia.

El tiempo mínimo de permanencia en terapia podría establecerse en al menos 20 meses, el 90% de las personas que permanecen durante ese tiempo en terapia, llegan a rehabilitarse y mantenerse abstinentes.

¿Qué es la Ludopatía?

Es un impulso poderoso ante el juego en el que el afectado cede a su deseo y con el que, paulatinamente, llega a identificarse, a ser uno por entero con él sin ya luchar. Una forma de vida que acapara progresivamente todas sus fuerzas: mentales, físicas, afectivas, emocionales y de relación y que, además, progresa a pesar de los graves perjuicios que su continuidad supone.

Como toda adicción, genera en el afectado un síndrome de abstinencia y de tolerancia, pérdida de absoluto control y elevado grado de sometimiento, remordimiento, culpabilidad, subordinación y esclavitud. Irremediablemente, degrada su vida personal, familiar, sociolaboral y/o educativa. 

El Juego Patológico, con o sin apuesta, es por definición una enfermedad que si no es tratada, puede llegar a ser tremendamente marginadora e incapacitante. Es una «Adicción Sin Sustancias» que, frecuentemente, se acompaña del consumo de tabaco y/o en ocasiones, de alcohol, hachís o cocaína. 

Todo ludópata se encuentra aislado, recluido, condenado, sometido, enganchado o preso. Cada vez con mayor vehemencia, se “autoapuesta” a una precaria y certera fatalidad de la que, y él lo sabe, acaba siendo un perdedor, entre otras cosas de dinero.

¿Quién es el Ludópata?

No es para nada ignorante de su realidad, pues mantiene un claro discernimiento del riesgo de jugar de forma compulsiva. Sin embargo, se engaña a sí mismo creyendo poder decidir entre “jugar o reprimir la tentación” a hacerlo.

A veces lo “domina durante un breve periodo de tiempo” pero, jamás suele dejarlo de forma definitiva. Quizás porque no quiere, no sabe o no puede “autosometerse” ante el envite en una nueva partida. Ello confirma ostensiblemente, la verdadera y cruel “sumisión a la que está sujeto un verdadero enfermo de juego”.

Definitivamente, la ludopatía, es un claro trastorno del control de los impulsos, una perturbación, un trastorno de la “capacidad para subyugarlos” ante la diosa fortuna o ante la posibilidad de alcanzar ciertas cotas de poder dentro de un grupo, es el caso de los juegos virtuales (Videojuegos).

El Juego Patológico es, en consecuencia, un…

Un “padecimiento, un gran mal, una anomalía mental” consistente en un grave menoscabo de la propia autonomía personal, de la propia identidad, de la propia libertad. Un jugador patológico, «sabe, aunque le cueste reconocerlo que no debe, que no puede jugar a nada o acabará perdiendo… también todo su dinero».

¿En qué se diferencia la adicción al juego con respecto a otras adicciones?

Básicamente en una sola cosa: No hay sustancias, pudiendo ser tan o más virulenta que la adicción a alguna en que cuesta mucho más reconocerse como tal, tanto desde la perspectiva del propio jugador como desde la de la sociedad. La Asociación Americana de Psiquiatría en su última Revisión (DSM-V, año 2013) cataloga a la Ludopatía como una “Adicción sin Sustancias”. 

¿Crees que la ludopatía se está extendiendo por nuestro país?

Ya lo está, además se está fomentando a través de los medios de comunicación utilizando figuras del deporte, del espectáculo,…etc. Especialmente, con las nuevas modalidades y las plataformas de internet.

¿Cuáles son los errores autoperceptivos del jugador on-line?

Él cree que domina la situación y controla su inversión porque se dice a sí mismo una y otra vez: “Tú sí que sabes invertir chaval, tú sí que eres bueno en esto, puedes ganar casi con total seguridad. Apuesta. Apuesta. Apuesta y gana”. Su autoconsideración como gran inversionista es considerablemente tan elevada como falsa.

Cree “jugar a invertir” para ganar, como consecuencia de su “exquisita, infalible, secreta y peculiar estrategia” … ¡que nunca le falla!, aunque ha sido engañado por la publicidad antes de ser engañado por sí mismo. No se aprecia el verdadero valor del dinero ni la magnitud de la de la apuesta ya que no hay nada tangible en el momento de la partida, eso “minimiza” a nivel mental la cantidad que se apuesta.

¿Qué opinas sobre la publicidad de casas de apuestas?

Están haciendo estragos en muchos, para beneficio de unos pocos amparándose en una ley. Esa ley precisa ser derogada así como curadas las víctimas reales de ella que no son pocas. Muchos de los jugadores on-line, especialmente, no lo hubieran sido sin la publicidad tan ENGAÑOSA de estas nuevas modalidades.  

¿Qué crees que es importante a la hora de abordar una ludopatía?

En ABAJ se trata al ludópata y a su familia 250 hrs./año. Abordar la Ludopatía es insuficiente, aunque necesario que “Deje de jugar” radicalmente. Esta patología no admite grados. Su curación tampoco, ha de ser total y global.

El que está enfermo de Ludopatía debe de “Dejar de ser un Jugador”, hay que trabajar y mucho, psicológicamente con ese enfermo. Un jugador “destroza” no sólo su economía, sino su personalidad, su pareja, su familia, proyectos,… Mientras no se trabaje en él no podrá hacerse otra cosa.

Si así no fuese, quizás, en el mejor de los casos, interrumpiría el juego durante un tiempo, nada más. Digamos que “Nadie puede curarse de nada si antes uno no se cura de sí mismo”.

¿Qué le debemos exigir a las administraciones públicas?

Una nueva Ley, entiendo que esto NO INTERESA y por eso no se hace nada. En la Sanidad, además no hay recursos y quizás hasta tampoco, profesionales preparados al respecto.

Desde las asociaciones se hace cuanto se puede. Es la lucha de muchos, muy pequeños, muy enfermos y casi sin fuerzas ni recursos, contra una gran maquinaria de causar dolor por unas monedas o por unos cuantos miles de euros.

Hijos de jugadores que no pueden estudiar porque sus padres enfermos, no malas personas, dilapidaron los recursos para sus matrículas en la universidad. Negocios familiares arruinados y mucho dolor y rabia contenida de muchas madres por su impotencia para curar a sus hijos. Las conozco, sé cómo se llaman. Esto no es una novela, esto es un auténtico drama.

¿A partir de qué momento se puede considerar que alguien tiene un problema con el juego?

Desde el momento en que su vida deja de ser una vida “normal”, ya que se aísla, miente, huye de todo y de todos. Gasta dinero de forma progresiva, sigue haciendo cosas que le perjudican y continúa en ello. Cede a sus impulsos y pierde sus principios. Lo es desde que, cuando alguien le hace alguna observación al respecto, él contesta: “Yo controlo”

¿Puede un ludópata jugar a juegos de mesa?

Rotundamente No. Es jugador, ésa es su enfermedad, no sólo se es apostador, se es Jugador. Se trata de alguien que se preocupa cada día más y más por el juego, además, dedica conforme avanza la adicción, más horas y recursos a ello. 

¿Fracasos y Éxitos?

El número de los segundos prima sobre los fracasos. Eso se logra a base de mucho trabajo por parte de personas que se implican y del técnico (El mismo psicólogo lleva desarrollando su trabajo desde 1993 hasta la actualidad). 

Test de detección de la Ludopatía (Fernández-Montalvo, Echeburúa y Báez, 1995) 

  • ¿Cree usted que tiene o ha tenido alguna vez problemas con el juego? (SÍ /NO)
  • ¿Se ha sentido culpable por el juego o por lo que le ocurre cuando juega? (SÍ/NO)
  • ¿Ha intentado alguna vez dejar de jugar y no ha sido capaz de ello? (SÍ/NO) 
  • ¿Ha cogido alguna vez dinero de casa para jugar o pagar deudas? (SÍ /NO)

Si usted ha contestado a 2 o más respuestas en afirmativo, es casi seguro que está afectado por un problema de juego patológico y que posiblemente deba ponerse en tratamiento.

Si sospecha que un conocido pudiera estar afectado por lo indicado, las anteriores preguntas le podrían ayudar a diagnosticar, sin riesgo de equivocación, acerca de si es o no, un “Jugador Patológico”.

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