Todo el mundo tiene un propósito y Óscar Fierro encontró el suyo.

Cuando muere su abuela, hereda la casa de su bisabuela María, en Bustillo del Páramo, León. Haciendo inventario encuentra un huso, unos calcetines, unas cardas, unas agujas de tejer y pocas cosas más. Sin ni siquiera imaginarlo, ese huso sería el precursor de un maravilloso proyecto que regala a todo aquel que se acerca a verle. Y así, entre husos, ruecas, lanas, cardas, tintes y una zanfona, desarrolla este precioso proyecto llamado Hilandomamut, donde nos emociona contando todo el proceso que sucede desde la oveja a unos calcetines y de cómo ha viajado por diferentes países del mundo interesándose por el arte de hilar y sus herramientas. Óscar es capaz de tocar los corazones de cuantos se acercan a conocer su maravillosa historia.

¿Cómo se define Óscar Fierro?

Soy una persona muy inquieta. Tengo que conocerlo todo y a partir de heredar la casa de mi bisabuela María quise aprender a hacer todo lo que ella hacía.

El proyecto comenzó cuando heredas la casa de tu bisabuela y haciendo inventario encuentras, entre otras cosas, un huso, pero:

¿esta pasión por la lana o por los oficios tradicionales ya te viene desde niño o fue una cualidad tuya que descubriste después?

Siempre me ha llamado la atención el tema de los tejidos. He estudiado patronaje y he cosido. Después empecé a tejar y como tejer abarca mucho, ya estoy pensando en hacer cestos de mimbre. Siempre he tenido algo con el tema de crear, sobre todo con las manos, y con los oficios. Me pregunto que por qué hay que comprarlo todo si se puede fabricar o reparar.

¿De qué manera este proyecto te ha permitido conectar con tus raíces familiares?

Cuando heredé la casa de mi bisabuela María, hago el inventario y empiezo con el tema de la lana, la familia me cuenta cosas de cuando yo era pequeño y cómo jugaba. Me cuentan que mi abuela tenía ovejas y que hacía calcetines. También me cuentan que mi abuelo de otro pueblo tenía cien ovejas. Así que he estado siempre en cierta conexión con las ovejas. Voy conociendo a la familia haciendo preguntas.

Para materializar el proyecto, has viajado a otros países para recopilar información, has tenido que formarte, investigar…

¿Cuál es la mayor dificultad que has encontrado?

Mi propio pueblo. Siempre me veían haciendo cosas y me preguntaban que qué bobadas estaba haciendo. Pasando el tiempo, van reconociendo mi trabajo porque he llevado el nombre de Bustillo del Páramo por muchos lugares de España y ha salido en muchos medios de comunicación. Ahora ya no me ven como alguien que hace tonterías.

El rebaño arrastra y si no vas con él, eres el raro

Óscar Fierro

¿Crees que es necesario poner en valor los oficios tradicionales, el gusto por el arte y la música tradicional?

Sí. Creo que todo lo que es minoritario tiende a desaparecer. El rebaño arrastra y si no estás con el rebaño, piensan que estás haciendo algo raro. Pero después, cuando vas a un museo y ves lo que hay, te das cuenta de que son los artesanos que dejaron cosas. Ellos marcaron la diferencia.

Ya concluyendo, unas preguntas random que le hago a todo el mundo…

¿Qué persona has descubierto últimamente que admiras?

Me gusta mucho leer y últimamente he leído Walden de Henry David Thoreau que es una persona que acabo de descubrir y la admiro porque quiere hacer cosas pero se siente frustrado por las barreras que encuentra con la gente, algo que, a pesar de ser en 1860, sigue siendo muy común.

Y por último, ¿qué es lo último que te ha preocupado?

Es complicado porque las preocupaciones me atacan al estómago. Pues una persona a la que quiero muchísimo y no sé qué rumbo va a tomar su vida.

Óscar Fierro, un culo inquieto, emprendedor, soñador y que ha sabido hacer de su pasión su profesión. Compartiendo su historia y emocionando a cuantos se acercan a él, para hacer de este mundo un lugar un poquito más feliz.

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