amabilidad

«Sé amable, cada persona está librando una batalla de la cual, no eres consciente»

Platón

Vamos por la vida con mucha prisa. Parece que la orquesta que pone la banda sonora a nuestra vida sólo elige canciones rápidas o que toca acelerada. Por tanto, si queremos seguir el ritmo, nos toca bailar rápido. ¡Con lo bonito que es bailar lento! Pero de eso ya hablaremos, porque da para mucho.

En medio de esta prisa que llevamos, ya no queda tiempo para la amabilidad o la empatía. Te miran como un «bicho raro» cuando eres amable o te preocupas por los demás. Esto me ocurre frecuentemente, casi a diario, cuando salgo de un establecimiento. En el momento en el que ya me han atendido y tengo que despedirme, siempre lo hago con un «que tengas un buen día», «me has atendido muy bien», «enhorabuena por el trato que me habéis dado», «felicidades por tu trabajo» etc. Y aquí es donde empieza el desconcierto.

A partir de ese momento, se podrían clasificar las personas en dos tipos. Están las que no les afecta lo que les dices, están bailando deprisa, pensando en sus cosas y ni quiera se paran a pensar en lo que les acabas de decir. Y, por otro lado, están las personas a las que desmontas. Estas últimas, son las más frecuentes.

Las personas no están acostumbradas a que tengan palabras bonitas con ellas o reconozcan su trabajo. Por eso, cuando lo haces, se quedan sorprendidos, sin saber qué contestar y te dan las gracias con una cara entre fascinación y felicidad.

No cuesta nada ser amable y puedes marcar la diferencia en la vida de las personas. Como decía Platón, cada persona está librando su batalla y unas palabras bonitas acompañadas de una sonrisa pueden cambiarle y alegrarle el día a una persona.

¡Inténtalo! No cuesta nada y es gratis.

@bailandolavida_silvia

bailandolavida.es

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