¿En qué momento se fue el «que sueñes con los angelitos» para venir el «que no te duela»?

Que bonito, tierno y reconfortante sonaba lo primero. Y por el contrario que decepcionante y triste suena esto último.

¿En qué momento pasé de ser y estar, a exclusivamente estar?

¿Cuál fue el instante que creó la tendencia del cambio de origen, de escala y de escalada?

Dime, en que plazoleta me equivoqué o cual fue la salida que tomé equivocada.

Pensé que con el tiempo, el gps redireccionaría la ruta. Pero quizás no esté actualizado. Llevo dos años dando vueltas al mundo, sin que me lleve a un lugar de descanso.

Pequeñas rutas con innumerables paradas e interrupciones. Expediciones sin roadbook y el método tradicional de la brújula tampoco se puede utilizar. Debe de estar vetado el derecho a la certeza y a la confianza.

No puedo saber cuánto tiempo más es necesario, ni cuantas carreteras o mares quedarán por recorrer.

Lo que puedo afirmar es que seguirá sin ser fácil, continuará siendo una carrera a contrarreloj, una lucha que no cumple la regla básica de igualdad de condiciones.

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