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La Organización Mundial de la Salud cifra en un 50% el porcentaje de sedentarismo entre la población mundial. Si tenemos en cuenta que el tercer mundo está superpoblado por millones de personas que, por desgracia, aún tienen que movilizarse decenas de kilómetros para conseguir los recursos necesarios para alimentar a su familia, entendemos que la ausencia de actividad física se concentra en el llamado primer mundo. Y esa causa, actualmente está detrás del 13,4% de las muertes en España. Unas cincuenta y dos mil personas por año.

En el origen, fuimos diseñados como seres que se desplazan pero, en los últimos siglos, y en especial en las últimas décadas nos hemos ido acomodando. Gracias a las nuevas tecnologías existen aplicaciones que nos permiten recibir la comida en casa, comprar todo tipo de artículos o disfrutar del ocio en nuestro hogar entre otras comodidades. Las nuevas generaciones se adaptan con pasmosa habilidad siendo muy difícil hacerles salir de su habitación.

Nos hemos vuelto seres sedentarios sin tener en cuenta que la actividad física es esencial para la salud. El Catedrático de Fisiología de la Universidad de Las Palmas, José Antonio López Calbet afirma que “el ser humano, o hace ejercicio o enferma”.

Cuando no practicamos ejercicio nuestro sistema cardiovascular y nuestra mente se van deteriorando. Así, reducimos de media cinco años la esperanza de vida.

«No nos queda otra que acabar con el sedentarismo»

No nos queda otra que acabar con el sedentarismo. Es necesario que tomemos conciencia y asimismo que concienciemos a nuestros hijos y a nuestros mayores. Todos podemos hacer ejercicio físico. TODOS.

La actividad física es uno de los hábitos más saludables. Es el mejor de los medicamentos. Ejercitarse con regularidad mejora la tensión arterial, el colesterol, el índice de glucemia, fortalece los huesos y músculos, ayuda a perder peso, reduce el riesgo de padecer cáncer, artritis, artrosis, diabetes, depresión, ansiedad, estrés, enfermedades cardiovasculares y neurológicas, permite dormir mejor, realizar las actividades diarias con mayor soltura, vivir más años y con mayor calidad de vida, mejora el estado mental, …

La OMS se ha marcado el objetivo de reducir en 2025 la tasa de sedentarismo en un 10%. Para ello recomienda dos horas y media semanales de ejercicio físico si queremos mantener la forma y cinco para mejorar la salud. Sería deseable hacer algo de actividad todos los días aunque repartir el tiempo recomendado en tres días por semana ya es suficiente.

Cada uno debe escoger el ejercicio que más le guste. Así, será más difícil tirar la toalla. Se puede caminar -es lo más barato-, correr, ir en bici, nadar, ir al gym, bailar, etc. Hay infinidad de opciones.

Tenemos que evitar engañarnos a nosotros mismos con excusas como esa de que bajando a la calle cada día a la compra o haciendo las tareas diarias ya hacemos ejercicio. Hay que practicar una actividad física consciente, a una intensidad que nos saque de nuestra comodidad y nos exija físicamente, que nos haga sudar, que nos suba las calorías aunque sin llegar al exceso.

El éxito en el ejercicio físico ha de ser personal. Competimos con nosotros mismos. Así que la gratificación consistirá en sentirnos cada día mejor y tratar de superarnos.

Tampoco podemos caer en el victimismo de que a partir de una edad determinada o con cierto estado de salud no podemos o debemos practicar ejercicio físico. Todos podemos hacer algo.

Moverse siempre es mejor que quedarse quieto

¿Dices que te duele todo?

¿Sabías que hacer ejercicio es un potente analgésico? Practicar alguna actividad al menos dos veces por semana reduce una cuarta parte del dolor a partir de la sexta semana de ejercicio.

Los beneficios de la actividad física superan con creces los riesgos. De hecho, el riesgo de muerte es un 71% más bajo entre los que se mueven.

En algunos senderos franceses se puede leer: “Una jornada de camino, una semana de vida”.

El deporte moviliza nuestras emociones y sentimientos, influye en nuestra actitud y fomenta una infinidad de valores entre los que destacan la superación, el sacrificio, la perseverancia, el esfuerzo o la motivación.

Así que aliméntate adecuadamente, mantén una buena hidratación, elije aquella actividad física que te haga sentir mejor y pregúntate:

¿Seguro que no puedo hacer ejercicio físico?

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