¿Cuantas veces erróneamente nos lamentamos de las supuestas adversidades que asolan nuestro camino?

¿Cuantas y cuantas han sido las ocasiones en que nuestros familiares hartos de esa mala suerte se pasan los días creyendo que a nadie le ha ido peor?

En mi caso ya os digo que muchas, demasiadas veces en el paso por este mundo….

Soy una persona, amados lectores, que cree que la positividad no es una actitud ante la vida, sino, un estilo de vida.

Realmente os habéis parado a pensar en las incontables veces que en lugar de lamentaros de vuestra mala suerte, habéis perdido el tiempo sin intentar buscar la buena.

Claro está, eso suponiendo que exista la buena o la mala suerte.

Sí, yo soy dada a creer en metafísica. Pero….al igual que en rara ocasión nos suspenden en un examen y si lo hacemos nosotros, tampoco creo que la vida, sea una mera y reduccionista dicotomía, entre los que tienen buena o mala fortuna.

Seguro querida gente que si no juegas la lotería, sería muy raro que te tocase. O… si estás dos semanas sin ojear un apunte antes de un examen, seguro que ese suspenso, más que de la mano del profe que tanta manía nos tiene, ha venido dado de una mala gestión de estudios por nuestra parte.

Y no, no quiero yo aquí hacer apología de la responsabilidad individual en cada acto de nuestra vida. Soy columnista, no sacerdotisa.

Pero, si que es cierto que nos pasamos la vida lamentándonos de lo mal que nos ha ido, y en muy pocos momentos nos paramos a pensar simplemente si nosotros hemos hecho algo para que las cosas sean mejores.

Creo, irrefutablemente, que si la aceptación hacia la vida propia no viene de uno mismo rara vez esta tendrá sentido.

No creo gente mí, que la felicidad esté compuesta por tantos bellos instantes de la existencia, que te la proporcione mágicamente una pareja, el dinero, o un viaje hasta los confines del mundo, para nunca mejor dicho, poner tierra de por medio.

Es algo que al igual que otras muchas cosas, tenemos que portar con nosotros o de lo contrario, nada ni nadie, nos la dará por arte de magia.

Y en esto, gente, la actitud positiva y ese concepto de resiliencia, que tan de moda está ahora por cierto, juegan un papel mas que clave en la forma en que nos vemos y vemos a otros.

Hay personas tan sumamente infelices que hasta envidian que a otros les vaya bien y luego están los que por no conformarse, ni siquiera aprecian el hecho de que cada día ven un nuevo sol, un nuevo amanecer y que ya por eso merece la pena el milagro de la existencia.

Quereros más, pero sobre todo, amar lo que tenéis pues al igual que vosotros, es único e irrepetible.

No todo es color de rosa, y a pesar de que tras el tupido velo de las apariencias, una persona puede ser muy infeliz, y dar otra cara al exterior.

Ni tener 20 coches de alta gama es lo que importa, ni no tenerlos, ni contar con una cuenta corriente que casi electrocuta….

La felicidad y el optimismo van de la mano, y son los mejores aliados, de una vida plena y satisfactoria.

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