dismorfia de Zoom

La pandemia generó muchos cambios a la hora de comunicarnos y en nuestro estilo de vida en general. Gracias al avance tecnológico pudimos comunicarnos con personas que estaban lejos o pudimos seguir trabajando y estudiando, en algunos casos.

Por ello, normalizamos el contacto virtual a través de diferentes plataformas en las que teníamos la oportunidad de observar nuestra propia imagen con mayor frecuencia que antes.

La dismorfia de Zoom y cómo nos afecta vernos a través de una pantalla

Esas largas horas que pasamos mirándonos en la pantalla produjeron algunos cambios en las percepciones y en la forma en cómo nos veíamos a nosotros mismos. Tanto, que apareció un fenómeno conocido como dismorfia de Zoom.

La dismorfia de Zoom es la incapacidad de dejar de pesar en los defectos percibidos después de mirar nuestra imagen durante cierto tiempo. Esto hace que una persona se preocupe en exceso por lucir perfecta en la pantalla y encuentre cada vez más imperfecciones.

Muchos profesionales de la estética observaron que sus pacientes deseaban hacer modificaciones en su apariencia y mucho de ellos señalaban que las videoconferencias era el motivo para buscar este tipo de tratamientos.

¿Qué relación tiene con la autoestima?

Cuando tenemos la autoestima baja, tendemos a cuestionar nuestra valía y dependemos de la opinión de las personas que nos rodean para sentirnos bien con nosotros mismos. Necesitamos que nos validen para sentirnos dignos de amor, aceptados y reconocidos.

Si depositamos esa valía fuera de nosotros, entonces empezamos a depender de la imagen que se proyecta porque de ésta depende la aceptación de los demás. Como consecuencia de ello, intentamos construir una imagen agradable, perfecta y bonita, que sea capaz de ganarse el aprecio de los demás.

Y así, llegamos hasta un nivel en el que la influencia entre la autoestima y la imagen corporal es mutua.

dismorfia de Zoom

Estrategias que nos pueden ayudar para evitar esta dismorfia de Zoom

Existe una serie de estrategias que podemos poner en práctica para que la dismorfia de Zoom no llegue a afectarnos tanto.

  • Intenta no mirar continuamente tu imagen en la pantalla. Para ello, puedes desactivar la cámara.
  • Ponte en el lugar de las otras personas y piensa que no se han reunido contigo par avalorar tu aspecto o fijarse en tus imperfecciones. Interésate por la conversación y su contenido.
  • Piensa que, al igual que tú, las personas están más preocupadas en su propia imagen que en la tuya.

Cómo nos vemos y cómo nos ven, va más allá de lo que la pantalla puede mostrarnos

En conclusión, la exposición continua a nuestra imagen en las redes sociales y dispositivos digitales puede terminar distorsionando la imagen que tenemos de nosotros mismos y de nuestro cuerpo. Puede que lleguemos, incluso, a sentirnos poco valiosos, imperfectos e inferiores a los demás. Por eso es importante recordarnos que cómo nos vemos y cómo nos ven los demás, va mas allá de lo que una pantalla puede mostrarnos.

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